Para mí, viajar es pasión, libertad y aprendizaje.
Cada país es una cultura distinta, y cada una aporta una nueva forma de mirar el mundo.
El amor por la fotografía se fue entrelazando con mis viajes casi sin darme cuenta.
Recuerdo mi primer viaje a Escocia, cuando aún fotografiaba con una cámara analógica. Poco después llegó mi primera cámara digital bridge.
Necesité tiempo para acostumbrarme a la libertad que ofrece una tarjeta de memoria.
Ya no estaba limitada a 24 fotogramas — y eso lo cambió todo.
A partir de ahí, no hubo vuelta atrás.
Mi equipo fue evolucionando, y con él crecía también mi deseo de aprender. Durante mucho tiempo, en cada viaje lo primero que encontraba sitio en la maleta era la cámara, incluso si eso significaba llevar muy poca ropa.
Hoy es diferente.
Gracias a la fotografía con el teléfono móvil, puedo viajar con ligereza.
El 99 % de mis imágenes las realizo ya con el móvil — y así queda más espacio para la aventura.



